domingo, 17 de octubre de 2010

EL CONGRESO DE LOS PUEBLOS . LECTURA ESTRATÉGICA

Lectura estratégica del congreso de los pueblos
Wednesday, 13 October 2010 20:49

De acuerdo a las discusiones que se han realizado en cada una de las mesas de trabajo sectorial y regional, en el Congreso de los Pueblos, hemos identificado las siguientes líneas estratégicas:

1. Tierra, Territorio y Soberanía


La construcción de mandatos desde los pueblos, para la organización y defensa del territorio se hace desde el principio de la armonía y equilibrio, la recuperación de la memoria, los saberes ancestrales, el trabajo colectivo y la cultura popular. La autonomía de las comunidades en su territorio es un horizonte a alcanzar, que se proyecta en los planes de Vida.


El territorio es un derecho fundamental, que está en el marco de los derechos de los pueblos y toda intervención sobre él, debe partir de la decisión autónoma de las comunidades.

Defendemos la construcción de una “Reforma Integral Agraria” desde los pueblos, alternativa a las distintas leyes que rigen actualmente las relaciones en el campo. Sobre la base de buscar alternativas para desmontar el monopolio sobre la tierra, nos oponemos a la concentración de la propiedad de la tierra y a los métodos de desplazamiento forzado y de presión mercantil usados para tal fin.


La liberación de tierras, es una condición para la pervivencia de indígenas, campesinos y afrocolombianos y además nos permite la construcción de territorios colectivos y la reivindicación de las identidades culturales.

La liberación debe ser entendida como un instrumento para equilibrar las grandes inequidades sociales.

La ampliación y saneamiento de los resguardos indígenas, la titulación de los territorios colectivos de las comunidades afrodescendientes y el reconocimiento colectivo de las reservas campesinas, son fundamentales para garantizar la vida y la autonomía de los pueblos.

En lo urbano, trabajaremos por una real apropiación del territorio de la ciudad por parte de los pobladores de sectores populares, rescatando y potenciando relaciones de solidaridad que dignifiquen la vida de los habitantes.

Rechazamos los desalojos de las viviendas y espacios colectivos de uso comunitario.

Es fundamental vincular a todos los sectores de la población en el ordenamiento territorial. Deberán ser reconocidas las autoridades tradicionales, las lógicas productivas y culturales en el ordenamiento. Es necesario reafirmar y reivindicar las autonomías territoriales locales en la formulación de los Planes de Ordenamiento Territorial.

El congreso reconoce a las comunidades indígenas, afrocolombianas, pescadores y campesinas que desarrollan técnicas y prácticas de producción en armonía con la naturaleza, como los legítimos protectores de los territorios; por tanto debemos garantizar las condiciones para su existencia.

Construir y desarrollar un modelo alternativo frente a los servicios públicos, que incluya a los desconectados urbanos y rurales, que promueva una nueva legislación que favorezca y potencie las experiencias de los acueductos comunitarios.

Las empresas de servicios públicos son empresas estratégicas de lo público y por lo tanto deben ser nacionalizadas en beneficio social.

Para nosotros el agua es un derecho fundamental, un bien sagrado, que debe ser propiedad pública y de libre acceso, nos oponemos a la apropiación privada total o parcial de costas, playones, manglares y áreas de humedal.

Economía para el buen vivir Fomentar a través de las organizaciones un modelo económico que tenga como principio el bienestar de la población que habita los territorios, el respeto a la naturaleza, la noción de integralidad y diversidad social, cultural y ambiental.

Se debe promover el reconocimiento de los derechos de los y las trabajadoras ganados en luchas históricas, exigiendo condiciones dignas de trabajo. Es fundamental la lucha por un trabajo en condiciones de equidad y justicia para hombres y mujeres.

La alimentación es una condición para la existencia de la soberanía. Reconocemos la producción de alimentos como condición de libertad, en ese sentido la soberanía alimentaria es bandera de nuestra lucha Será necesario avanzar en el camino de la producción alimentaria natural y orgánica, la recuperación del conocimiento y de las técnicas ancestrales asegurando la alimentación de toda la población tanto en el campo como en la ciudad.

Para garantizar la vida digna de la población rural se debe dar el apoyo económico, el acompañamiento técnico y todos los recursos necesarios para solidificar una economía propia. Sera necesario avanzar en una legislación integral para la producción agraria. Promovemos la recuperación de las semillas nativas, defendemos su uso autónomo y las condiciones de inalienabilidad de la información genética.

Avanzaremos en la generación de cadenas económicas que vinculen directamente a productores y consumidores, con el fin de beneficiar la producción, costos y calidades de los productos para los consumidores, fortaleciendo de mercados solidarios como alternativa.

Llamamos al reconocimiento de los pescadores como garantes de los ecosistemas acuáticos, a la recuperación de técnicas y de estrategias productivas propias. A la ratificación de la cultura del pescador con el fin de que sea una alternativa de vida digna para las generaciones futuras. Las leyes y normas que rijan las actividades de pesca deben ser concertadas con los pescadores para no degradar sus condiciones de vida.

Rechazamos la minería a gran escala. La explotación minera en beneficio del capital privado y en detrimento del territorio y de las condiciones ambientales, no puede ser una línea de desarrollo social. Por lo tanto será necesario generar alternativas agroalimentarias en las áreas de trabajo minero a fin de suprimir formas de dependencia y de especulación con relación a los alimentos.

El beneficio producido por la explotación actual que se hace de las riquezas naturales debe quedar prioritaria y mayoritariamente en el país. Será necesario adecuar los porcentajes de ganancia en pro de las comunidades nacionales.

Todo acuerdo económico que esté en contra de los intereses de los pequeños productores nacionales y que genere pobreza entre la población colombiana, es objeto de nuestra más grande oposición por ello rechazamos los TLC, los tratados del ALCA, o los acuerdos de libre comercio con Europa o Canadá y la intervención de las multinacionales en los territorios.

Será necesario construir relaciones de mercado, tanto nacional e internacional a partir de lógicas de solidaridad y de justicia, no de explotación ni de generación de pobreza.

La defensa de la industria nacional es condición necesaria para el bienestar de la población. La apertura al libre mercado y la pérdida de protección a la producción nacional no pueden ser aceptadas por el país. Ante ello debemos promover la creación de empresas comunitarias y el fortalecimiento de la propiedad colectiva de los medios de producción y la defensa de lo público.

Nos oponemos a la acumulación creciente de riqueza en manos del sector financiero. La especulación financiera y los mecanismos de usura merecen nuestro repudio. Es necesario retomar la banca en manos del estado y desarrollar una plataforma de ahorro y de crédito que esté al servicio de la economía local.

La sustitución de cultivos de uso ilícito debe hacerse a partir de propuestas concretas de desarrollo económico propio que partan del fortalecimiento de las prácticas de conocimiento tradicional y del reconocimiento de la hoja de Coca como una planta sagrada que no debe ser criminalizada y de otras plantas de uso ancestral.

Rechazamos que una gran parte de nuestros recursos nacionales sean destinados al pago de la deuda externa y la guerra. Trabajaremos por fortalecer la inversión para la justicia social con dignidad.

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