miércoles, 28 de julio de 2010

MIEDO Y DESOLACIÓN EN ARIZONA . TREMENDO .

TESTIGO DIRECTO La polémica ley de Inmigración
Miedo y desolación en Arizona
El Mundo, , 2010-07-28
Los niños solían corretear por los soportales. Las niñas soñaban con vestirse de princesas en sus fiestas de quinceañeras. Y los padres hacían acopio de provisiones en Food City, compraban unos jeans en BB Fashion o cenaban como perfectos gringos en Piper Pizza.
Todo eso forma parte del pasado prohibido en Arizona. En los dos últimos meses, bajo la sombra de la ley de inmigración que permitirá desde mañana la detención de “indocumentados” ante la menor sospecha, los hispanos han desaparecido. El miedo se ha apoderado de Phoenix, y el único que campea alegremente por las plazas desoladas es el espectro de Joe Arpaio, el sheriff más duro de América, que ha agrandado su humillante prisión-tenderete para encerrar a los “ilegales” que no abandonen el estado.
“Tienen a la gente temerosa, amargada y frustrada”, asegura María Sierra, nacida hace 58 años en Mexicali y arraigada desde los 18 a esta tierra que ya no reconoce: “Mi madre me dijo: ‘Allá donde fueres, haz lo que vieres’. Eso es lo que hemos hecho millones de emigrantes y así nos responden. Los anglos creen que ellos no van a sufrir la salpicadura, pero ya están sintiendo el daño. Están convirtiendo Arizona en una tierra sin esperanza”.
Como la última de Filipinas, María aguanta al frente de su tienda de regalos Q Crafts, en una plaza sin nombre de la calle 43 con Thomas Street, que es la metáfora agonizante de la ciudad fantasma. A las puertas del negocio se acumulan las cajas de cartón con ropa, zapatos, juguetes y hasta ventiladores que decenas de familias han ido dejando antes de la inevitable partida. “La gente intenta vender todo lo que tiene para poder marcharse, y traen aquí lo que les sobra”, admite María.
Es muy triste todo lo que está pasando. Como tantos otros, cuento los días que quedan para el jueves y le pongo velas a la Virgen de Guadalupe para que la juez pare la ley. Dios no abandona a su pueblo, y ésa es mi esperanza”. Junto a María, reafirmando aún su fe en el sueño americano, la inmigrante sin papeles Emma Vergara no duda en dar la cara, así la fiche el sheriff Arpaio, el malo de la película

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