lunes, 27 de julio de 2009

EL GOVERN REGULARIZA A LOS 13 CHICOS QUE EXPULSÓ DE UN CENTRO DE MENORES.

Decenas de subsaharianos están desamparados por la dejadez de la administración
El Govern regulariza a los 13 chicos que expulsó de un centro de menores
La Razón, 2009-07-27

Entidades sociales denuncian la irregularidad de estos procesos que aumentan la bolsa de pobreza.

BARCELONA – El 18 de diciembre de 2008, la Generalitat expulsó a trece jovenes subsaharianos del centro de menores de El Bosc por su supuesta mayoría de edad que dicataminaron unas polémicas prubeas radiológicas. A pesar de disponer documentos de identidad que acreditaban que tenían entre 16 y 17 años, la Dirección General de Atención de la Infancia y Adolescencia (Dgaia) les dió la espalda. En febrero, el Síndic de Greuges, junto a expertos en estas pruebas y varias entidades sociales denunciaron «irregularidades en los procesos» y pidieron la readmisión y la atención de los jóvenes tal y como dicta la ley.

El 14 de julio la Consellera de Acció Social y Ciutadania, Carme Capdevila, aseguró en la Comisión de Inmigración que el Govern había regularizado la situación de los 13 chicos, aquellos que en su momento dejó en la calle. Tras esta larga pesadilla, Momadou Jabbie, que en mayo cumplió 18 años, dispone ahora de permiso de residencia y alojamiento temporal. Además, este joven gambiano recibe cursos de lengua y de instalación de pladur dentro del itinerario de insercción laboral.
«La Administración no ha reconocido oficialmente que se equivocó en su momento pero ha hecho lo que debía hacer», considera el director técnico del Casal dels Infants del Raval, Ismael Palacín. «Pero hay un goteo constante de expulsiones de menores inmigrantes», denuncia Palacín. De hecho en los últimos dos meses se han encontrado con 20 menores más en la calle desatendidos.
«La Dgaia está utilizando diferentes excusas para no tutelar a varios menores», explica el educador social del Casal y responsable del proyecto Enllaç, Cristian Pacha. «Se da el caso que chicos que disponen de documentación oficial, el Govern la considera inválida. Y, por medio de unas pruebas radiológicas inexactas que les dictaminan mayores de edad, son expulsados o rechazados a entrar en el circuito de protección. A otros incluso se les acusa de delitos de falsedad documental a pesar que sus papeles fueron expedidos en la embajada. Y a otros extutelados no les ofrecen ningún itinerario de reinserción social al salir», relata Pacha.

A pesar de disponer de la partida de nacimiento oficial y una carta consular que acredita que Latyr tiene 16 años y 6 meses, este joven senegalés ha sido rechazado por la Dgaia para entrar en un centro de menores. Mahtar Sar, que el 3 de abril cumplió 17 años, se indigna cuando recuerda que su víuda madre pagó su «billete en patera» vendiendo dos corderos, y sólo ha conseguirdo convertirse en un «sin papeles». «Que me consideren un ilegal y me llamen mentiroso me duele en el alma», lamenta Mahtar que asegura que no dejará de luchar hasta convertirse en pescador o bombero.

«Con estos procedimenientos el Govern incumple el artículo 35 de la Ley de Extranjería que dictamina que un chico con un pasaporte que acredite que es menor, debe ser protegido inmediatamente. Sólo en el caso de no haber documentación se le deben realizar las pruebas y darle cobertura en ese tiempo», explica la abogada del Casal, Raquel Prado.

En un limbo legal

«Además de seguir procedimientos inadecuados, estos jóvenes quedan en un limbo legal. Al confiscar su pasaporte no pueden acceder a ningún recurso como comedores sociales o albergues», denuncia la entidad. «Durante este tiempo, de varios meses, no reciben atención y están expuestos a un riesgo social muy grave», alerta el responsable de los programas de lengua, Shariar.
Emmanuel, huérfano a sus 17 años, dejó Ghana para ayudar a sus hemanas. Tras llegar a Canarias fue deportado a Barcelona, y a pesar que en Madrid le expedieron el pasaporte, ahora la policía autonómica no acepta su documentación. «He mendigado, he dormido en estaciones de bus, a veces ando toda la noche», relata el chico emocionado.
Cada uno con su historia pero en la misma situación de desamparo, unos 30 jóvenes se manifestaron el pasado día 15 frente al palacio de la Generalitat para reclamar que la Dgaia no les abandone a su suerte. «Con estos procedimientos la Dgaia sólo consigue hacer más daño a la sociedad ya que aumenta la bolsa de pobreza y los índices de exclusión social», alertan los expertos.


El Govern se compromete a cerrar «El Bosc» antes de 2010

Desde su experiencia de más de 25 años en la atención y formación de jóvenes inmigrantes, el Casal dels Infants del Raval además de pedir al Govern una salida social aceptable para estos jóvenes, así como la creación de un protocolo para seguir buenas prácticas en estos casos, también ha reclamado el cierre de los dos centros de menores inmigrantes, «El Bosc» y «L’Alcor» por su sobresaturación.

También el Síndic de Greuges ha denunciado en varias ocasiones la situación desbordada en la que se encuentran estos dos centros, con capacidad de unos 30 menores y en los que se han llegado a alojar unos 70. «La sobresaturación provoca que la Generalitat no dé abasto a atender a los menores recién llegados. Además, con la crisis se les ha terminado el presupuesto para atenderles», critica Palacín desde el Casal del Raval. Ante las distintas quejas recibidas, «la Generalitat se ha comprometido a cerrar los dos centros antes de 2010», avanza Palacín. Pero nada indica que suceda pronto. «Dicen que no les dan ningún otro local por lo que hemos de vigilar que no hayan más excusas», alerta Palacín.